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Quién es Ulrich Siegmund, la figura en ascenso de la ultraderecha alemana

Tras lograr un triunfo histórico en Sajonia-Anhalt con un 44,2% de los votos, la formación Alternativa para Alemania (AfD) bajo el mando de Siegmund sacude el escenario político germano y genera incertidumbre en el gobierno de Berlín.

Por Redacción
El candidato para Alternativa para Alemania, AfD, saluda a los medios un día después de las elecciones en Sajonia-Anhalten, en una rueda de prensa en Berlín el 7 de septiembre de 2026.
El candidato para Alternativa para Alemania, AfD, saluda a los medios un día después de las elecciones en Sajonia-Anhalten, en una rueda de prensa en Berlín el 7 de septiembre de 2026.

Ciertos observadores que siguen de cerca el auge ultraderechista en el país lo describen como un "Robin Hood de derecha" para sus electores. Esta metáfora resulta clave para comprender cómo Ulrich Siegmund, referente de Alternativa para Alemania (AfD), alcanzó un éxito inédito este domingo en Sajonia-Anhalt, propinando un golpe contundente a la fuerza política del canciller Friedrich Merz.

Con el 43,8% de los sufragios, AfD duplicó el caudal obtenido hace cinco años y superó con creces a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), partido que ostentaba el poder regional durante los últimos 24 años y que se desplomó al 17,2%. No obstante, la agrupación se quedó a tres escaños de alcanzar la mayoría absoluta, lo que habría permitido instaurar el primer Ejecutivo regional de extrema derecha desde la posguerra alemana.

"Hemos hecho historia", declaró el político de 35 años, argumentando que el electorado exigió un cambio de rumbo. Asimismo, lanzó una burla contra el líder del gobierno: "Friedrich Merz fue un excelente promotor de nuestra campaña", ironizó.

Más allá del impacto numérico, este resultado refleja tanto el desgaste de las formaciones tradicionales como la astucia del estratega detrás de la ofensiva de AfD. Siegmund se aleja deliberadamente de los arquetipos comunes de la extrema derecha germana.

Ulrich Siegmund, una de las figuras emergentes de Alternativa para Alemania (AfD), consiguió este domingo una victoria histórica en Sajonia-Anhalt.

Dotado de juventud, una sonrisa constante y gran capacidad comunicativa, basó su campaña en una mezcla calculada de proximidad y provocación. Llegó a aparecer en eventos sobre una pequeña motocicleta azul de la ex Alemania Oriental, un símbolo que apela a la nostalgia por la RDA y refuerza su vínculo con el este del país.

Con una imagen atlética, vestimenta informal y modales distendidos, Siegmund cultiva un perfil de supuesta normalidad, interactuando con espontaneidad entre sus simpatizantes y mostrando una destreza singular para recordar los nombres de aquellos a quienes conoce.

Maneja la política con la soltura de un veterano, pero manteniendo el aire de un advenedizo, un equilibrio que le permite presentarse como alguien que desafía al sistema sin parecer un extraño.

Su trayectoria personal también difiere del agitador típico. Padre de dos hijos, cursó estudios a distancia en administración y psicología económica, especializándose en marketing de perfumes. Antes de liderar las filas de AfD, militó en su juventud en la CDU, la organización a la que acaba de infligir una de sus derrotas más significativas.

Ese pasado le permite manejar los códigos de la política convencional, utilizándolos como vehículo para propagar una agenda mucho más extrema.

Detrás de su fachada afable se esconde una marcada alineación con el ala más intransigente de AfD. Integra la cúpula del partido en Sajonia-Anhalt, rama calificada como extremista por los servicios de inteligencia nacionales, una etiqueta que la formación rechaza al considerarla un sesgo político.

Siegmund fue parte de la reservada cumbre de Potsdam, donde sectores ultraderechistas abordaron planes de "remigración" enfocados en expulsiones masivas de extranjeros e inmigrantes.

Su círculo cercano tampoco es moderado. Cuenta con el respaldo de Hans-Thomas Tillschneider, un dirigente radical del este alemán que propone cambios profundos en la estructura del Estado, la inmigración y el sistema educativo.

El propio Siegmund ha sido explícito sobre sus intenciones, prometiendo deportaciones masivas y el recorte de beneficios sociales para quienes acusa de "explotar" el sistema.

La plataforma regional de AfD busca autorizar la educación en casa —actualmente vetada en el país—, restringir el uso de símbolos como la bandera arcoíris en escuelas y priorizar la bandera nacional. Además, propone retirar a Sajonia-Anhalt del ente de radiotelevisión pública, denunciando que difunde "información falsa".

En el plano internacional, el partido cuestiona la ayuda financiera a Ucrania y demanda el cese de sanciones contra Rusia, temas que superan los alcances de un gobierno estatal.

La particularidad de Siegmund reside en esa fórmula: un programa radical bajo una estética cotidiana. Su táctica no es la agresividad vocal, sino presentar propuestas disruptivas como medidas de "sentido común".

En algunos actos apareció incluso a bordo de una minimoto azul claro de la antigua Alemania Oriental, un objeto capaz de evocar de inmediato la nostalgia por la desaparecida RDA.

¿Cómo logra este dirigente conectar con casi la mitad del electorado de la región?

"Es una suerte de Robin Hood de derecha que promete devolverle el Estado a la gente", analizó para ANSA la periodista Jana Hensel, experta en las tensiones entre el este y el oeste alemán.

Para Hensel, el éxito radica en su adaptación a una zona que aún lidia con las secuelas de la reunificación. "Es un intento por vengar el orgullo lastimado del Este", añadió.

Tres décadas después de la caída del Muro, gran parte de la ex RDA percibe que el proceso de unión supuso pérdidas económicas y desigualdades frente al oeste. AfD capitalizó ese resentimiento.

Siegmund se posiciona como uno de ellos: utiliza su lenguaje, sus referencias locales y una cercanía que lo distancia de la burocracia de Berlín.

Ese es su activo fundamental. A diferencia de otros líderes, prioriza proyectar pertenencia, aunque su agenda sea considerada un riesgo por sus críticos.

Para Hensel, el ascenso de figuras como él obliga a cuestionar no solo al partido, sino también las brechas pendientes tras la reunificación.

El semanario Der Spiegel lo bautizó como "el hombre más peligroso de Alemania", un titular que el propio Siegmund exhibía y autografiaba para quienes lo apoyan.

Agencias AP y ANSA

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