En un nuevo episodio que coloca a ambas naciones al borde de un enfrentamiento directo, el ejército estadounidense hundió el martes cinco buques cargados de crudo iraní como represalia a recientes hostilidades contra sus propios navíos de guerra; a raíz de esto, Teherán respondió lanzando drones y proyectiles hacia objetivos estadounidenses en Jordania.
Frente a las noticias sobre el ataque en suelo jordano, el Comando Central de Estados Unidos declaró no tener información disponible para confirmar los hechos ocurridos en la instalación aérea. Esta escalada bélica se enmarca en la estrategia de presión militar y financiera impulsada por Donald Trump para dar término al conflicto. Simultáneamente, Washington aplicó restricciones el martes a más de veinte aerolíneas privadas y comerciales, así como a empresas de logística extranjeras, profundizando el aislamiento económico de la nación persa.
El control del Estrecho de Ormuz, conducto por donde transitaba una quinta parte del crudo mundial en tiempos de calma, es el eje central de esta disputa. La suba en los costos energéticos ha generado dificultades para Trump y el Partido Republicano de cara a las legislativas de noviembre, reflejándose en el precio del barril Brent, que alcanzó los 99,46 dólares durante la jornada del martes.
















