La Dirección Nacional de Migraciones realizó entre miércoles y jueves una serie de auditorías en industrias, hoteles, comercios y campos de San Luis para corroborar la situación legal de los ciudadanos de otros países. Entre los puntos visitados se incluyeron negocios de propietarios chinos situados en el microcentro, un sector que el organismo reconoció que ha experimentado una expansión en el último tiempo.
Aunque los procedimientos en dichos locales generaron mayor atención, Pablo Mascareño, titular de Migraciones en la provincia, aclaró ante El Chorrillero que las acciones no fueron dirigidas contra un grupo específico ni se basaron en prejuicios por nacionalidad. Según explicó, se trató de un operativo rutinario de control de permanencia que realizan habitualmente en todo el territorio puntano, alcanzando diversos espacios donde reside o trabaja población extranjera.
La jornada inicial comenzó en Desaguadero con un despliegue conjunto que integró a la Policía provincial, Gendarmería Nacional, la Policía Federal, la CNRT y personal migratorio proveniente de Buenos Aires, Mendoza y San Luis. Una vez concluida la fiscalización en el límite provincial, las autoridades continuaron con tareas hasta la madrugada, retomando los controles el jueves en localidades como Potrero de los Funes y La Punta.














