Funcionarios de Arabia Saudita emitieron diversos avisos de emergencia tras detectar lo que calificaron como una “amenaza aérea hostil”. La situación afectó a todo el país durante la noche del viernes y la madrugada del sábado, alcanzando incluso a la capital, Riad, donde se escucharon estallidos.
El sábado, medios oficiales iraníes confirmaron la ejecución de Hossein Pedram, un ciudadano condenado por espionaje a favor del Mossad, el servicio de inteligencia israelí. Se le acusó de filtrar datos sobre instalaciones militares en Isfahán.
La alerta en Riad no tenía precedentes cercanos desde los episodios de tensión con los hutíes de Yemen, grupo apoyado por Teherán. Aunque los avisos fueron levantados sin reportar daños ni heridos, el gobierno saudí mantuvo hermetismo sobre el origen exacto de los incidentes, pese a antecedentes previos de intercepción de drones y misiles.
El Consejo de Seguridad de la ONU manifestó el viernes su preocupación por el accionar de los hutíes, advirtiendo que estas hostilidades ponen en peligro el comercio marítimo y la estabilidad regional, además de obstruir las negociaciones de paz para Yemen. Los miembros del organismo instaron a la comunidad internacional a fortalecer el embargo de armas sobre el grupo insurgente.
















