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Investigaciones científicas sugieren que una pintura hallada en Lima pertenecería a El Greco

Nuevos análisis realizados sobre el cuadro "Meditación y Estigmatización de San Francisco de Asís" ofrecen pruebas que refuerzan la teoría de que el célebre pintor cretense es el autor.

Por Redacción
Meditación y Estigmatización de San Francisco de Asís, cuadro que le atribuyen a El Greco.
Meditación y Estigmatización de San Francisco de Asís, cuadro que le atribuyen a El Greco.

Un lienzo localizado en un local de antigüedades de la capital peruana habría sido ejecutado por Doménikos Theotokópoulos, mundialmente reconocido como El Greco. Las conclusiones preliminares surgen de un análisis técnico y científico que examinó tanto los materiales empleados como el estilo de la pieza.

La obra, bautizada como "Meditación y Estigmatización de San Francisco de Asís", es resguardada actualmente por el Museo Convento San Francisco de Lima, donde fue analizada por expertos de la organización Wanna Film, quienes documentaron sus hallazgos en un escrito académico.

La imagen muestra al santo observando una calavera como representación del fin de la vida, mientras que en otra parte del lienzo se ilustra el momento místico en que recibe los estigmas. Durante el peritaje, los expertos detectaron una marca diminuta y casi invisible grabada sobre una Biblia que forma parte de la composición.

Dicho hallazgo consiste en una microinscripción en árabe nunca antes vista en creaciones atribuidas al autor. De acuerdo con el examen filológico, el escrito integra alusiones a una antigua comunidad árabe y a los llamados religiosos islámicos. Para los estudiosos, este hallazgo evidencia la mezcla de tradiciones que definen al artista: su pasado bizantino y ortodoxo en Creta, la estética católica de la España contrarreformista y las influencias orientales.

El proceso científico comprendió análisis químicos de pigmentos, junto con el uso de fluorescencia ultravioleta y reflectografía infrarroja. Asimismo, se comparó la caligrafía con manuscritos del pintor que resguarda el Museo del Prado. Los especialistas subrayaron la inexistencia de bocetos previos ocultos bajo la pintura, un dato que consideran clave al evaluar su posible origen.

Por otro lado, las medidas del cuadro —128 por 101 centímetros— resultan más reducidas que otras piezas producidas en el taller del maestro. Según los investigadores, este formato reducido habría facilitado que El Greco trabajara los detalles minuciosamente por cuenta propia, sin necesidad de dejar el trabajo en manos de sus aprendices.

Tras su hallazgo en malas condiciones de conservación, la pieza fue sometida a labores preventivas a la espera de una restauración integral. La historia del objeto fue rastreada parcialmente, logrando determinar que a mediados del siglo pasado se encontraba a la venta en un establecimiento del barrio de Miraflores.

Aunque estos descubrimientos fortalecen la hipótesis de su autoría, la pintura sigue siendo catalogada formalmente como una obra atribuida a El Greco, a la espera de que los estudios técnicos continúen profundizando en su procedencia.

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