Javier Pereyra, comerciante de 45 años, reside en el complejo Caldenes del Oeste, en San Luis. El último sábado, fue uno de los dos habitantes de la zona que presenciaron a un perro transportando entre sus fauces un brazo humano, el cual formaba parte del cadáver de una mujer descubierto posteriormente en el barrio República.
En una entrevista con El Chorrillero, el hombre detalló su confusión ante la macabra imagen y narró cómo intentó rastrear al animal para entender a dónde se dirigía.
Según su testimonio, el hecho ocurrió cerca de las 14:35, cuando se disponía a salir de su local comercial. Desde la vereda, notó que un perro se acercaba desde una plaza situada a una distancia aproximada de 100 metros, percatándose en ese instante de que la extremidad que el animal portaba era humana.
"Quedé inmóvil por un par de segundos ante lo que estaba viendo", rememoró.
Pereyra describió que pudo distinguir claramente un brazo con su mano y cinco dedos. Tras el shock inicial, se dirigió al domicilio de un vecino, lugar donde el animal había entrado momentáneamente antes de seguir su camino.
El comerciante intentó perseguir al perro hacia el barrio República, pero su avance se vio frustrado por una zona de líquidos cloacales debido a tareas de mantenimiento vial.
















