La devoción de Daniel “Pope” Tauil por Boca Juniors marcó su vida por más de 35 años, permitiéndole tejer amistades en todo el territorio argentino. Ese legado se evidenció en su funeral, donde allegados y simpatizantes de distintos puntos del país se dieron cita en San Luis para honrarlo con bengalas, instrumentos musicales, fuegos de artificio y los colores azul y oro.
Su hijo, Alexis, compartió con El Chorrillero detalles de aquel momento y rememoró la trayectoria de un hombre que siguió al Xeneize sin descanso en cada ciudad donde le tocó residir.
“Se ganó su lugar y he recibido cientos de mensajes de personas agradeciendo lo que significó mi viejo”, afirmó al comentar el impacto que generó el tributo, señalando que la asistencia reflejó el vínculo profundo que su padre cultivó dentro del mundo boquense.
Conocido como “Pope” o “el Porteño”, Tauil era oriundo de Villa Crespo, Buenos Aires, donde su familia regentaba la pizzería “El Trébol”. Tras una etapa en Caballito, se instaló en Rufino, lugar donde formó pareja y tuvo a su hijo.
Su periplo siguiendo al equipo comenzó en los años 90. Estando en Rufino, se integraba a la peña de Junín para seguir al club de sus amores. Hacía más de dos décadas se había establecido en San Luis, manteniendo su actividad como hincha junto a la filial de Mendoza.
“Mi viejo seguía a Boca adonde fuera, de ahí surge toda esta movida que se organizó para su despedida”, explicó.
El fallecimiento de Tauil sucedió luego de disputar un encuentro de fútbol en la capital puntana. Alexis se encontraba a su lado cuando su padre manifestó sentir falta de aire, sufriendo un infarto minutos después.
















